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Foto propiedad de la ACCE, tomada por María del Pilar Alameda.

Francisco Thoumi

(Bogotá)

Miembro desde 1996. Hizo estudios de pregrado en economía en la Universidad Nacional de Colombia y en la Universidad de Los Andes (graduado a fines de 1963). Hizo un doctorado en Economía en la Universidad de Minnesota (graduado en 1973). Sus estudios se concentraron en los problemas de industrialización y comercio exterior. Durante su carrera ha sido profesor universitario en Colombia y los Estados Unidos, funcionario del Departamento Nacional de Planeación (DNP) de Colombia, de los departamentos de estudios económicos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, y Coordinador de Investigaciones del Programa Mundial sobre Lavado de Activos de las Naciones Unidas. Desde abril de 2012 ha sido miembro de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de las Naciones Unidas y desde septiembre de 2015 miembro del Comité de Asesores Académicos del Informe Mundial sobre las Drogas. Ha trabajado en y estudiado a Colombia, Estados Unidos, Ecuador, Afganistán, los Países Bajos, Panamá, Nicaragua, Honduras, Argentina, la República Dominicana, Haití, Trinidad y Tobago, Jamaica, Perú, Bolivia, Venezuela, México, Brasil, Uruguay, Zambia, Paquistán, Zimbabue, Costa Rica, Australia y Mongolia. Sus primeras investigaciones fueron sobre la utilización de capacidad en las plantas manufactureras en Colombia, y las dificultades y obstáculos encontrados por las políticas de industrialización en países en desarrollo. Cuando Colombia concentró la producción mundial de la cocaína encontró que no podía entender por qué, si su rentabilidad era mucho mas alta que la de cualquier otra exportación, Colombia tenía menos competidores en los mercados internacionales de la cocaína que los de cualquier otra exportación. Otra pregunta clave era por qué en Colombia la industria ilegal estaba asociada a niveles de violencia mucho más altos que en el resto de los países. Para responder estas preguntas fue necesario estudiar las complejas debilidades estructurales que hacen que una sociedad sea vulnerable y propensa a producir, traficar y consumir drogas psicoactivas. La legalización y la prohibición de las drogas son soluciones simples a un problema complejo, y todo científico sabe que todo problema complejo tiene soluciones sencillas que son erradas. La solución al problema de las drogas requiere reformas en la manera en la que la gente se trata entre sí y en que se relaciona con el Estado. Pero el sistema político no está diseñado para efectuar esos cambios, por eso, el “problema de las drogas” se ha vuelto crónico, aunque se pregonen “soluciones”. En años recientes ha contribuido a flexibilizar las posiciones de las Naciones Unidas sobre las drogas. La JIFE, que durante 45 años había rehusado opinar sobre las políticas de drogas y los derechos humanos, insiste en que para cumplir con las convenciones no es necesario tener “guerras contra las drogas”, que las políticas de drogas deben respetar los derechos humanos, que las sanciones a los productores, traficantes y consumidores de drogas deben ser proporcionales a sus delitos, y que la pena de muerte no se debe aplicar a delitos de drogas. Además, la JIFE ha empezado a tener diálogos con organizaciones no gubernamentales de todo el espectro político, con el fin de promover la transparencia de sus decisiones sobre las políticas de drogas. Su producción académica incluye la autoría de 4 libros (dos publicados en español e inglés) y la coautoría de 3 libros. Ha editado 2 volúmenes y coeditado otros 2. Ha publicado 79 artículos académicos y 81 capítulos en libros.