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En Colombia, la creencia en la innovación y sus resultados a largo plazo no ha dado los frutos esperados. Aunque el país contaba con buenas bases hace unos años, los datos del Global Innovation Index registran una decadencia del país en su evaluación: mientras que en 2020 Colombia ocupaba el puesto 56 en insumos de innovación frente al 74 en resultados (lo que era tomado como una señal de esperanza, de madurez futura), en 2025 cayó al puesto 71 en insumos y apenas mejora al 72 en resultados. El problema estructural del país radica en su gobernanza, en la credibilidad institucional y en la capacidad de articulación de los actores: universidades, empresas, Estado no están conectados. Innovar implica asumir riesgos colectivos, pero la ausencia de reglas claras y de políticas de largo plazo impiden generar cooperación estable. El reto no es “más tiempo” ni “más recursos”, sino transformar la gobernanza y fomentar la cooperación masiva.

Iván Darío Hernández Umaña
Académico de Número de la
Academia Colombiana de Ciencias Económicas
Profesor adjunto de la Universidad Nacional de Colombia
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