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El funcionamiento de los mercados puede entenderse como un fenómeno emergente resultado de miles de transacciones, expectativas y emociones que se cruzan al mismo tiempo. Aunque se cree que los mercados surgen porque hay escasez, en Colombia vemos una paradoja: ante la abundancia de jóvenes formados, no hay muchos empleos de calidad; ante la abundancia de comunidades con necesidades básicas, no hay muchos canales efectivos; ante la abundancia de talento en las artes, no hay mercados culturales sólidos que lo sostengan. Sin una trayectoria educativa bien diseñada o regulación clara, la abundancia se dispersa y se pierde. Si se piensa a la economía como resultado de un diseño social de interacciones, se llega a que los mercados se construyen mediante reglas, símbolos y cuidados que permitan que la abundancia se convierta en interacción productiva.

Iván Darío Hernández Umaña
Académico de Número de la
Academia Colombiana de Ciencias Económicas
Profesor adjunto de la Universidad Nacional de Colombia
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